miércoles, 23 de marzo de 2011

Libres

Otro día más desde casa al trabajo
Y toda su vida consiste en eso

Nunca serán más que mano de obra,
Mentes condicionadas para cumplir su función.

Sus vidas pasan entre largas jornadas
Donde son moldeados para ser sumisos

Tan solo son los esclavos modernos
Y ésta es la única vida que conocerán.

Libres
Son esclavos y creen ser
Libres
En su vida podrán ser
Libres
Nunca han conocido la
Libertad
Y se creen libres.



Otro día más de invariable rutina
Cargando con el peso del silencio.

Cuerpos usados como mulas de carga,
Herramientas sin nombre de duración temporal

Va transcurriendo su existencia vacía
Viendo como van marchitándose sus sueños.

Alimentando el motor de la bestia
Con la vaga esperanza de sobrevivir.

Cuando el silencio lo inunde todo


Cuando el aire
se torne gris
y se convierta en veneno,

y tras el fragor
de la tempestad
reine la calma absoluta.

Cuando tan sólo
seamos historia
olvidada por el tiempo

y se apague
el último motor
y el silencio lo inunde todo.

Nadie quedará para decir
que ya nos avisaron,
que éste ha sido nuestro último error,
que ya no habrá marcha atrás.

Cuando el calor
y la radiación
empiecen a abrasar la carne.

y la maleza
crezca salvaje
y se adueñe del asfalto.

Cuando el horror
comience al fin
y la tierra se convulsione.

y el huracán
vuelva a empujar,
arrastrando olor a muerte.

Nadie quedará para decir
que ya nos avisaron,
que éste ha sido nuestro último error,
que ya no habrá marcha atrás.

Cuando la vida desaparezca sepultada en el olvido.
Cuando no haya nada que recordar y el silencio lo inunde todo.

Discursos de opresión


Tras el discurso imperante de paz social
se dilucida
una amenaza implícita hacia todo aquel
que ose cuestionar la autoridad

de un sistema que se basa en la perversión
de las relaciones
entre individuos capaces de interactuar
libremente y sin supervisión.

Somos totalmente ajenos a la toma
de decisiones
que afectan a nuestras vidas y ni siquiera
podemos levantar la voz

y cuestionar la doctrina que establece
que sólo somos
un ingenuo rebaño que sin dirección
avanza ineludible hacia el caos.

Náufragos


Como muertos en vida por la ciudad,
vagando sin ningún rumbo o dirección.
Náufragos a la deriva en este mar,
no hay tierra firme, no hay salvación.

Por la resaca nos dejamos llevar,
ahogándonos en un océano de alcohol,
esperando ver luz en la oscuridad
de nuestra silenciosa  desolación.

La marea nos venció,
te dejas llevar.
Nos cansamos de nadar
a contracorriente.

Cuerpos frotándose en algún portal,
breves minutos de sexo sin amor.
La vida pasa, aunque todo sigue igual,
ya no recuerdas si hubo un tiempo mejor

La tristeza nos venció,
te dejas llevar.
Nos cansamos de buscar
escapatoria

¿Cuánto tiempo he de pasar
caminando en la oscuridad?
¿Cuántos metros tendré que andar
mientras avanzo hacia mi final?

Autodestrucción en el baño de un bar,
medicando tu alma contra el dolor.
Amigos del alma que vienen y van,
noches de carcajadas y depresión.

La rutina nos venció,
te dejas llevar.
Nos cansamos de soñar
con algo mejor.

Sobredosis de ganas de disfrutar,
esnifando gramos de resignación,
acomodándonos a la realidad
del tobogán de la desesperación.

La impotencia nos venció,
te dejas llevar.
Nos cansamos de luchar
contra el destino