jueves, 14 de octubre de 2010

PALABRAS VACÍAS


¿Cómo mirarte cuando abrir los ojos duele?
¿cómo hablarte si mi garganta no es más que un nudo?
¿Para qué escucharte si mi alma ya no es más
que un desierto árido donde no germinan tus palabras?
Estoy sólo en este destierro de resignación y silencio,
ahogándome en este reloj de arena
que ya me llega hasta el cuello.
Temblando en la oscuridad de esta noche eterna,
mientras el sol estalla en mil pedazos.
Hoy, amigo, tu mano no es más que una losa
gélida y pesada sobre mis hombros cansados,
mientras malgastas tu saliva hablando
con las cenizas de lo que un día fui,
pues no hay palabras que llenen este vacío
y a fin de cuentas ¿no es el vacío la misma muerte?

domingo, 3 de octubre de 2010

VELOCIDAD

Gente con prisa engullendo comida rápida,
avanzando a empujones entre la aglomeración.
Siguiendo el veloz ritmo de la postmodernidad
en su vertiginosa carrera a contrarreloj.
Rayas de cocaína en los baños de Wall Street,
las consultas psiquiátricas llenas a rebosar:
depresión, ataques de ansiedad, estrés infantil.
Los más débiles se convierten en sociópatas
o se suicidan.
Cuando el tiempo se convierte en oro
es difícil pararse a pensar
en qué queremos y en quiénes somos.
En la lengua de los triunfadores
descansar significa perder,
luchas sin saber muy bien por qué.
El camino hacia la cumbre exige
ascender en la escala social
pisando a quien haya que pisar.
Aquellos que no siguen el ritmo han de soportar
el descenso gradual a la total marginación.
Excluidos y despreciados por la sociedad,
rebajados hasta depender de la compasión.
El progreso es un tren imparable a ningún lugar
que abandona a millones de personas tras de sí,
condenadas a la más absoluta austeridad
por no haber conseguido adaptarse al trajín
de nuestros tiempos.
Cuando el tiempo se convierte en oro
es difícil pararse a pensar
en qué queremos y en quiénes somos.
Mientras, el mundo sigue girando
y el mercado marcando el compás
al que todos hemos de bailar.
Y en esta gran danza de los necios
bailamos hasta desfallecer,
muriendo sin saber bien por qué.

LA RUEDA DEL FRACASO

En los breves cruces de miradas,
que intercambia la gente al pasar,
se percibe la angustia enterrada
bajo la careta de la indiferencia.
En las aulas, hombres derrotados
se esfuerzan en crear frustración
y los aspirantes al fracaso
aprenden el arte de posicionarse
a la cabeza de una vida vacía,
sin esperanza de un futuro distinto.
Veneno en los libros, polvo en los corazones,
fracaso inculcado en pizarras miserables.
Aprendemos a enterrar los sueños
y a adoptar la funcionalidad
como base del comportamiento
que rige nuestras decisiones vitales.
Nos enseñan a hinchar nuestro ego,
y a separarnos de los demás,
levantando con nuestro aislamiento
los sólidos muros de la intolerancia.
Solemos rechazar por sistema
todo aquello que implique cambiar
para bien nuestra triste existencia,
si para ello hay que alterar nuestra rutina.
Educamos a nuestros pequeños
en la terquedad de nuestro error
y es así como, con nuestro empeño,
la rueda del fracaso sigue girando.

BÁRBAROS

Como lobos en un paraje hostil,
nos lanzamos a la conquista de nuestras vidas.
A dentelladas nos abrimos camino,
sus parapetos ceden ante nuestra fiereza.
Codo con codo somos más fuertes,
avanzando por la brecha abierta.
Tiemblan los pilares que sostienen
un mundo cimentado en mentiras.
Una vez más los bárbaros se lanzan
al asalto de la nueva Roma.
En vuestro miedo nos hacemos fuertes,
tras nuestro paso sólo quedan cenizas,
os creíais seguros, pero nada es eterno.
Los nuevos bárbaros embisten con más firmeza.

PRIMAVERA DEL 84

En el árbol de la tecnología
las cámaras florecen
para grabar las primaveras muertas,
sepultadas bajo el hormigón,
mientras los difuntos
desfilan mirando al suelo
ajenos a que hubo un tiempo
en el que los hombres
podían decidir.
Pero ya no se escuchan voces
sobre el latido de las máquinas
y apenas quedan granos
en este reloj de arena.

INFIERNO INDUSTRIAL

¿Cuánto tiempo hemos de resignarnos
a la muerte diaria del silencio y de la soledad,
al trágico desfile de los muertos en vida
que marchan al paso marcado por el tic tac de un reloj,
como un simple engranaje de este mundo mecanizado,
convulso y violento, alienante y autodestructivo?
Un infierno industrial creado como consecuencia
de un sistema tiránico y deshumanizante.
Construido sobre una base podrida por personas
de grandes ambiciones y pequeño corazón.
Nuestro silencio es quien nos condena
a una existencia de mierda