domingo, 3 de octubre de 2010

PRIMAVERA DEL 84

En el árbol de la tecnología
las cámaras florecen
para grabar las primaveras muertas,
sepultadas bajo el hormigón,
mientras los difuntos
desfilan mirando al suelo
ajenos a que hubo un tiempo
en el que los hombres
podían decidir.
Pero ya no se escuchan voces
sobre el latido de las máquinas
y apenas quedan granos
en este reloj de arena.

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